Lluvia + Barrizales
Personal, reflexiones 25 de September del 2008
Pongamos que es invierno en la ventana, que miro a la cama y ya no estás, que los afilados rayos de la luna penetran entre las cortinas. Repartir culpas es una excusa para justificar el fracaso o quizá simplemente se intente disimular aquel puente de barro que se derrumba. Barro que procede de arena, y que en arena se convierte cuando llueve.
Antes me arrodillaba ante el sol para pedirle un poco de luz; ahora a las nubes un chaparrón para borrar el pasado. Eso dicen, que la fuerza del agua puede ser inmensa, pero quizá lo sean más mis pensamientos.
Fuimos dos extraños besando la luz de una tenue farola. Tenía grabado en la mente tus labios convexos. Fueron tiempos inmejorables, tiempos inestables. Tiempos en el que el caos era la única ley imperante, en el que se violaba invariablemente el orden natural de las cosas. Tiempo que tomó un descanso cuando todo se acabó. Descanso indefinido, descanso sin tregua, descanso agónico.
Y saber que hay mil puertas y que tengo la llave maestra. Sólo tengo que elegir una y salir de aquí. No todas dan a habitaciones soleadas. Algunas serán angostas, otras gélidas, pero en cualquier caso no estarán llenas de goteras. Y es que el agua en pequeñas cantidades ablanda los sentimientos pero no los borra.

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