Amor Inestable
Personal, Relatos, reflexiones 15 de September del 2008
La primera vez que recuerdo la vi en una estación, esperando un viejo tren. No quiso decirme su nombre pero supe que querría vivir con ella hasta el fin de los días.
Me sonrió cuando conseguí mi sueño más ansiado y me dejó de lado en aquel hospital. Me guiñó el ojo cuando conocí a aquella increíble chica, pero simplemente estaba bromeando. Discutimos cuando esa relación terrenal tuvo que terminar. Luché durante meses o quizá durante años para que me perdonara, pero siempre me dijo que no la entendía. Sin embargo, un día, sin saber porqué, me di cuenta: la clave eran las distancias cortas.
Fui a buscarla en un parque cercano a mi casa, pero ella me encontró antes. Me dijo que ella sólo podría ofrecerme un amor intenso pero inestable y que nunca la intentara atar porque desaparecería. Me pidió que la aceptara como era y disfrutara de cada momento junto a ella como si fuera el último, y entonces, de verdad la conquistaría.
“Si me haces caso, pronto nos volveremos a ver y esta vez para siempre” – me dijo – “Por cierto, mi nombre es Felicidad”.

(+4 puntos)
y la volviste a ver?
Hola.
eres 2ª lectora anónima que tengo por este blog, jeje.
Sí, la suelo ver con bastante frecuencia. Debo reconocer que he tenido y tengo suerte en muchas cosas de la vida. Y por otra parte, creo que sé disfrutar de cada pequeño momento. Al menos lo intento.
¿Y tú?
Un beso,
Albert.